No es un secreto que Raúl y yo disfrutamos mucho de la música, por eso pensamos que sería divertido que nuestro grupo preferido tocara en el salón de nuestra casa, pero conforme ha ido pasando el tiempo y vimos que subían nuestros fans incondicionales nos dijimos… ¿y por qué no regalamos nuestro último “deseo” a uno de nuestros fans? Dicho y hecho…
A Raúl le entusiasma el grupo de Lori Meyers y, después de mucho intentarlo, por fin nos pusimos en contacto con ellos para sugerirles un concierto muy especial. Ciertamente son unos chicos estupendos (y no es peloteo), y cuando se enteraron de que queríamos montar un mini concierto en el salón de un fan no pudieron ni quisieron decir que no, pero ¿qué fan se lo merecía más? Por eso montamos el pequeño concurso que todos conocéis via facebook y precisamente por facebook conocimos al ganador, en este caso ganadora: Julia Abarca
Teníamos grupo, teníamos ganadora, teníamos casa… sólo nos faltaba montar el guateque en el salón. ¡¡¡Y menudo salón!!!! Por fin llegó el momento, llegaron los invitados de Julia, llegamos nosotros (los más importantes jajajajaja) y finalmente, el momento más esperado: los Lori Meyers entrando por la puerta!!!!!!!!! Ahora sólo quedaba disfrutar… ¡y vaya si lo hicimos!
Seamos sinceros, nosotros también pensábamos lo mismo, por esa misma razón queríamos probarlo en nuestras propias carnes. Después de mucho buscar nos hablaron de un magnífico hipnotizador callejero: Joel, un benidormense afincado en Barcelona.
Así que, de nuevo, allí que nos fuimos, a Barcelona (que gran ciudad), para seguir con nuestra lista. Quedamos con Joel en un despacho para hacer una sesión previa de hipnosis, de este modo podría saber quién de los dos es más propenso a llegar a un punto más profundo en la hipnosis. Yo pensaba que era un tipo duro y de mente fuerte, pero nada más lejos de la verdad, resulta que Raúl fué más duro que yo y decidieron utilizarme como conejillo de indias para las “travesuras” del hipnólogo… que miedo…
Al final nos fuimos a un bar donde decidieron probar cosas como pegarme a una mesa, no conseguir que pudiera beber cerveza, que un limón me supiera bueno (y no poner cara de estreñido al comerlo), no parar de reír si me tocaban el hombro… vamos todo un show. Pese a las inocentadas, me lo pasé en grande y Raúl ni os cuento lo bien que se lo pasó riéndose de mi. Si queréis ver lo que nos hicieron sólo tenéis que pinchar el vídeo
Tanto Raúl como yo tocamos la guitarra. Pero mientras que él está en su salsa encima de un escenario, yo tengo un miedo escénico que me paraliza y me deja cara de zombie. Aún así, decidimos incluir en nuestra lista una actividad musiquera: tocar en un concierto de rock. Raúl, porque es feliz, y yo porque pensé: “Hay que enfrentarse a los propios miedos. Después de todo, me he hecho puenting, así que peor no podrá ser…”.
Bueno, la cuestión es que la página página web patatabrava.com nos ha ayudado mucho en la difusión de nuestra lista, y como la frecuentamos asiduamente, nos enteramos de que organizaban una fiesta el día 1 de julio en Madrid. Y ahí nuestras cabezas empezaron a maquinar… Nos pusimos en contacto con ellos y preguntamos si nos podíamos unir a la fiesta, y además, como quien no quiere la cosa, dimos la sugerencia de invitar un grupo de rock para nuestro nuevo reto y aceptaron encantados ¡Genial! Teníamos fiesta y local, ahora había que ir a por el grupo. Llamamos a los Ed Wood Lovers, que son una banda emergente y muy guay que forma parte de los grupos de nuestra banda sonora. Como teníamos confianza con ellos, decidimos proponerles la idea. Y su respuesta nos encantó: “Chicos somos vuestro grupo, no olvidaréis esta experiencia”.
Llegó el gran día y yo era un saco de nervios; en cambio Raúl seguía la mar de tranquilo. Para mi desesperación, sólo pudimos ensayar un par de veces y nos fuimos directos al concierto. La fiesta iba avanzando y yo cada vez estaba peor, con un medio en el cuerpo que para qué… ” ¿la cagaré? ¿saldrá bien?” Hasta que llegó el momento en que Ed Wood Lovers nos invitaron a subir al escenario… Ya no había marcha atrás, teníamos que tocar… y allí que fuimos.
Siempre nos ha dado envidia las fiestas que aparecen en las películas americanas, por eso decidimos montar una fiesta por nuestra propia cuenta, pero desde luego que no sería en nuestra casa. La idea a bote pronto es genial, ¿pero quién sería la víctima, digo el anfitrión? Y entonces se nos presento una oportunidad de oro.
Tomás es un amiguete de Raúl y el pobre llevaba unos cuantos días bastante hundido por que su novia le había dejado. Pensamos que la mejor forma de animarlo sería montando una fiesta que no olvidará jamás. Además, seguro que alguna chica vendría a la fiesta, ¿no?
Una vez decidido que haríamos la fiesta en casa de Tomás difundimos el mensaje, pero el asunto se nos fue de las manos… ¡¡¡ 52.000 personas confirmaron su asistencia en facebook!!!! No nos lo podíamos creer y sinceramente llegamos a asustarnos por que el pisito de Tomás no es precisamente una mansión, pero a lo hecho, pecho.
Y el gran día llegó; además coincidía con el día del orgullo gay y el partido de España contra Paraguay, con lo que la fiesta en Madrid estaba garantizada. Una vez terminó el partido, poco a poco fue llegando la gente al mismo tiempo de que Tomás se agobiaba más y más, hasta que llegó un punto que la cosa empezó a descontrolarse: gente colgada en el ascensor, un cerdo vietnamita paseando por el piso, una bañera llena de cervezas, unos vecinos cabreados llamando a la policía… pero lo mejor es que veáis en el vídeo, no tiene desperdicio.
GRACIAS POR HABERTE PORTADO COMO UN CAMPEÓN. TE QUEREMOS TOMÁS!!!!!!!
Durante nuestro viaje hay que decir que una de las cosas que se echan de menos es la comida de casa. Pese a ello, nos cuidamos y procuramos comer bien, huyendo de las hamburguesas y demás comida basura… Así que hemos probado infinidad de menús del día a lo largo de nuestro recorrido.
Tanta pizarra con primeros y segundos platos… ¡había que hacer algo! Era el sitio perfecto para plantar nuestra lista intentando pasar desapercibidos. Así que compramos tiza y así lo hicimos. ¿Despacito y con buena letra? No. ¡Rápido para que no nos pillen! ¡Pero lo conseguimos! Escribimos la lista entera de las 25 cosas que hacer antes de los 25 en la pizarra del bar.
Como de costumbre no os pedimos una prueba de fe para que os lo creáis. Sólo tenéis que ver el vídeo
Cuando llegamos al Hotel de la Coruña flipamos con la habitación por que entre otras cosas tenía cocina con barra americana, algo que siempre me ha gustado, pero al entrar al baño vi lo que tenéis en la foto… ya con solo verlo dije: ottia, un poco más y me como el lavabo… y por supuesto me acordé de la familia del diseñador del baño.
Siempre me he fijado mucho en el diseño y la distribución de las cosas y no entiendo como alguien puede cometer estos fallos al diseñar cosas y no tener en cuenta la ergonomía del resto de los mortales. Un ejemplo que me viene a la cabeza es el pomo de la puerta del portal de una amiga: dicho pomo es pequeño y cuadrado y además anda bastante duro, esto hace que al intentar abrir la puerta resbale en tu mano y salir del portal se convierte en una aventura…
Para finalizar diré que después del mosqueo inicial me di cuenta de una cosa, el baño lo diseñó Homer Simpson, ¿porqué? por que su diseño, pese a su mala distribución, dispone de unas utilidades extras que facilitan la vida de uno mismo. Solo con ver las fotos os daréis cuenta de lo inteligente de su diseño
Después de viajar durante tanto tiempo con nuestro Polo hemos decidido dedicarle una entrada y contar las 3 cosas que más nos gustan de él (aunque hay muchas más).
Ya sabéis que llevamos a la espalda unos cuantos kilómetros y esto se traduce en muchas horas al volante… para acompañar nuestro viaje es indispensable un poco de ambiente, y qué mejor que buena música para que nos acompañe en nuestro camino. Por eso, una de las cosas que más nos gusta es la posibilidad de conectar nuestro iPod o cualquier reproductor de mp3 al coche gracias a la entrada auxiliar (la típica de los auriculares). Además de esto, también dispone de entrada USB y una ranura para una tarjeta de memoria SD: con esto la conectividad está garantizada. ¡Hasta he conectado la guitarra eléctrica!
La 2º cosa que nos gusta es el control de velocidad. Yo particularmente cojo más el coche en carretera por que las ciudades me agobian… una vez en carretera, es una maravilla poder programar la velocidad del coche a 120 Km/h, ya que de este modo no tienes que ir constantemente con el pie en tensión y un viaje largo se hace mucho más ameno… y relajado. Por muchas horas que conduzcas te aseguramos que llegarás más descansado al destino que de la manera tradicional.
La 3º y última cosa es el sensor de aparcamiento. He de confesar que Raúl es un fiera aparcando pero yo no me defiendo tan bien, así que esta pequeña ayuda me viene de perlas para aparcar de una manera más rápida y sin peligro de dañar nuestro maravilloso Polo.
En definitiva, pequeños grandes detalles que te hacen la vida más fácil. ¡Gracias, querido Polo!
Hace unos días consultamos a nuestros fans de facebook de qué vídeo os gustaría que hiciéramos una parodia. Tuvimos respuestas de todo tipo: La caída de Edgar, El vídeo de Beyoncé, Contigo NO bicho, La he liado parda… pero en algún momento vimos una genial escena de Jim Carrey con los chicos de la peli “Una noche en el Roxbury”.
Pensamos que podría ser divertidísimo hacer lo mismo en nuestro Polo, así que cogimos la cámara, entrenamos nuestros cuellos y nos fuimos al coche. Una vez más nuestro amigo Carlos (el graffitero) nos ayudo en la realización de este particular vídeo.
La verdad es que Jim Carrey dejó el listón muy alto en su versión y no hemos podido superarla, pero nos lo pasamos pipa el rato que estuvimos dando vueltas para grabar el vídeo.