Una de las cosas de nuestra lista es Hacerse un Tatuaje. Hoy en día es algo muy normal, por eso decidimos darle una vuelta de tuerca… y vaya vuelta. Para esta ocasión hemos realizado una prueba de fe, ya que Raúl elegirá mi tatuaje y yo el suyo.
Tanto tiempo juntos ha hecho que nos conozcamos muy bien el uno al otro, es por eso que nos pareció interesante hacerlo así. Así explicado puede parecer muy guay y divertido pero sinceramente, cuando se acercó el gran día, empezaron las bromas y la incertidumbre: que si va a ser precioso, que te acordarás toda la vida de mí, tendrá muchos colores, será un personaje entrañable… y la verdad es que esto no genera mucha confianza… que por mucho que confíes en tu colega, los gustos no coinciden siempre.
Por fin llegó el día definitivo y hasta que no vimos el tatuaje pensábamos: ¿Habrá sido tan retorcido como para jugármela? ¿Habrá dicho en serio lo de los colores? Es hora de que también vosotros lo sepáis…
P.D: Quién diga que no duele, miente.







Ufff… Con escuchar el sonido de la máquina ya me dolía a mí jajaja Muy chulos los dos!!